miércoles, 11 de abril de 2018

10 razones para hacer Anestesia (SEDAR)


Por petición de algunas personas, que no podían acceder al enlace de la web de la SEDAR sobre las 10 razones para hacer Anestesiología, os hago un copia-pega íntegro del texto para que os dejéis convencer :) 
Si un día de estos me da la vida, trataré de hacer mi propia versión, pero lo cierto es que, con estas diez, a mí me hubieran convencido (si no lo estaba ya). 
Ahí lo tenéis:
En estos días en los que parece que hay que justificar el porqué hay que hacer bien las cosas, ya que se considera que el bien de la mayoría debe prevalecer al beneficio de unos pocos, queremos atrevernos a haceros una pequeña reflexión con las razones correctas para elegir anestesia como especialidad “clave” para culminar, de una forma brillante, tu carrera de medicina, ahora que has aprobado el MIR y dudas sobre la especialidad que elegirás y que ya marcará el resto de tu vida profesional.
¡Estas son las 10 razones por las que queremos que te unas a nosotros!
  1. La primera es el nombre completo de la especialidad: Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor. ¿Has pensado alguna vez en lo que significa cada parte? ¿Y lo completa que puede ser tu formación médica conociendo estas tres importantes áreas en el ejercicio de la medicina? Probablemente, si no te han tocado prácticas en el servicio de Anestesiología donde estudiaste la carrera, ni te lo hayas planteado. Las cosas, a Dios gracias, parece que están empezando a cambiar, pero actualmente el contacto que hay con la anestesia durante la carrera es muy limitado. En pocas universidades hay alguna asignatura dedicada a la anestesia, y en menos una asignatura que sea troncal. Si tienes la suerte de poder realizar tu especialidad en un Hospital Universitario donde se imparta, a tus muchos méritos sumaras el de profesor/a colaborador/a de la facultad.
  2. En nuestra especialidad somos capaces de inducir un sueño profundo, parecido al coma, ausente de dolor y, al tiempo, velar por el correcto estado de todas las funciones y constantes vitales del paciente…, y lo que es más increíble, aún somos capaces de hacerles volver de ese sueño cuando queremos, al tiempo que resolvemos cuantos problemas puedan aparecer durante el acto quirúrgico… Esta capacidad nos ha valido el nombre de “doctores de los sueños”, pero pocos se han parado a pensar lo que de verdad implica.
  3. Somos el máximo exponente de la seguridad en el quirófano. Así, si el anestesiólogo no estuviera cuidando del paciente en las cirugías, en muchas, podría hasta morir y, además, debemos tener en cuenta todos los pequeños detalles que puedan perjudicar al enfermo durante la cirugía, como son, entre otros, la posición quirúrgica, si va a poder aguantar el tipo de cirugía, la temperatura, etc.. Es decir, aprenderás a ver al paciente como un “todo” en el que el más pequeño detalle debe estar controlado por ti, para que todo se desarrolle de una forma correcta, y cuando surja un problema en el que la vida del paciente corra peligro… ¡Allí estarás tú con los amplios conocimientos de fisiología y medicina que habrás adquirido durante tu formación, para resolverlos! Mola, ¿eh?
  4. Aburrirse o caer en la rutina en esta especialidad es prácticamente imposible… Además de toda la diversidad de quirófanos: trauma, torácica, cardíaca, pediátrica, neurocirugía, vascular, cirugía general…, cada vez nos necesitan en más áreas del hospital para sedaciones: TAC, digestivos, terapia de fertilidad, neumólogos… O lo que es lo mismo, aprenderás a tratar a todo tipo de pacientes con muy diversas patologías de base y que supondrán un continuo reto en tu capacidad de respuesta ante los problemas que te puedan aparecer, y que los enfocarás de maneras muy diferentes, según el tipo de cirugía o procedimiento al que te enfrentes. Y en los que aplicarás tanto técnicas anestésicas generales como de bloqueos regionales de prácticamente todas las partes del cuerpo.
  5. Nuestra profesión es claramente de contrastes: pasas de la calma a la alerta máxima en cuestión de segundos, y tienes que estar preparado para todo. Aquí es donde entra la segunda palabra de la especialidad: reanimación. Debemos ser capaces de proporcionarle al paciente lo que necesita para mantener la funcionalidad de sus órganos: sangre, líquidos, drogas vasoactivas…, y no solo en el procedimiento quirúrgico, sino además en las Unidades de Reanimación, de las que luego te hablaremos, en las que cuidamos que el postoperatorio sea seguro. Allí aprenderás infinidad de técnicas tanto de analgesia y cuidados postoperatorios como de cuidados del paciente crítico.
  6. Creemos firmemente que tener la capacidad de aliviar el dolor es un don. Nosotros somos los especialistas que lo controlamos, tanto en el quirófano, como en los paritorios, Unidades de Reanimación y en las famosas clínicas del dolor. De estas últimas queremos hablarte: somos la última esperanza para los casos desesperados que no mejoran y nos los remiten el resto de especialistas. Allí manejamos tanto fármacos, como una amplia variedad de técnicas intervencionistas, al tiempo que podemos mirar a los ojos a los pacientes para transmitirles una esperanza en su alivio. Esta es otra de las ramas de nuestra especialidad a la que podrás encaminar tus pasos si te sientes atraído por este tipo de patologías.
  7. También te hemos de informar que uno de nuestros más apreciados talentos suele ser el de “solucionadores de problemas”, gracias a la anticipación que nos demanda el siempre ir por delante de todos los problemas. Nos acostumbramos a tener un plan A, B, y C por si las cosas se tuercen. Esta capacidad de previsión y el desarrollo de múltiples técnicas que requieren habilidad manual hace que nos llamen, desde diversos lugares del hospital, por ejemplo, cuando nadie más es capaz de cogerle una vía a un niño, o hacer una punción lumbar imposible, o hacer una fibrobroncoscopia con el paciente despierto, o responder ante una reacción alérgica severa, un paro en planta, etc.. Y un sinfín más de cosas que te encantará realizar.
  8. Otro aspecto muy poco conocido de nuestra alta competencia es el manejo del paciente crítico, las Unidades de Reanimación están destinadas especialmente al cuidado postostoperario de pacientes complejos, requiriendo conocimientos que se extienden en campos tan variados como la ecocardiografía, la fluidoterapia, el manejo de antibióticos o la hemofiltración. ¿Te imaginas tú allí salvando vidas?
  9. Voluntariamente, hemos dejado para el final una razón muy obvia: te has fijado que nuestra tasa de paro es de 0%… La necesidad de anestesiólogos es un valor al alza. Simplemente hay que comparar cuantos MIR quirúrgicos salen cada año con respecto a cuantos MIR anestesiólogos… Nos falta gente, y siempre podrás trabajar desde el Hospital más puntero que puedas imaginar a la Clínica mas pequeña que hayas visto.  La anestesiología es el “alma” del bloque quirúrgico.
  10. En resumen, somos los más médicos de los quirúrgicos y los más quirúrgicos de los médicos. ¡Únete a nosotros! Te aseguramos que nunca te arrepentirás.
Dr. José Mª Sistac Ballarín
Vicepresidente de la Sección de Docencia y
Formación Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación
Dra. Mª José Goizard Botella
Residente de 4º año
Hospital Univesitario Arnau de Vilanova, Lleida


lunes, 19 de marzo de 2018

Anestesia en el 12 de octubre: versión R4

Sin apenas haberme dado cuenta, estoy a dos meses de acabar la Residencia. Este espacio, lo que iba a ser un “diario de a bordo”, ha sido una muy ocasional válvula de escape. Y es que estos cuatro años han pasado volando y no me han dejado tanto tiempo libre como esperaba para dejarme caer sobre el teclado.


Por última vez como residente os cuento cómo es Anestesia en el 12 de octubre, este hospital que ha sido durante estos cuatro años, y siempre será, casa. Me vaya o me quede, un cachito de mí se quedará entre las paredes de estas quince alturas donde tantos despegues y aterrizajes hemos vivido.


Os remito al post del año pasado para una información más detallada en general. No hay “nada nuevo bajo el sol”, especialmente en cuanto a cómo se estructura R1 y R2, cómo son las guardias, el horario, las sesiones (aunque sí he incluido este punto, con alguna modificación), cuáles son los principales pros y contras…


Pero sí ha sucedido que mi punto de vista ha cambiado. Por eso voy sobre todo a tratar de compartir lo nuevo: lo que he vivido en este último año y que, aunque ahora veáis muy lejano, llegará antes de que os deis cuenta. Esos detalles que ahora conozco y que cuando empecé ni siquiera se me habría ocurrido considerar.


- Sobre R1 y R2

Sé que ha habido algunos cambios: las guardias de Urgencias tienen una organización distinta a la que existía cuando yo era R1, y algunas rotaciones quirúrgicas de R1-R2 también se han movido. Pero, en esencia, es bastante similar. Al fin y al cabo, son rotaciones “de pequeño”, y poco importa que se hagan algo antes o después: el orden de los factores no altera el producto.

Algo que se pregunta mucho, y que es importante, es si todas las técnicas las haces tú. En el 12, en las rotaciones puramente anestésicas, eres el único resi, así que son todas tuyas, sin pelearte con nadie, siempre bajo supervisión de un adjunto (que se va aligerando conforme vas siendo mayor y capaz de hacerlo solo). Hay excepciones: Rea, Dolor crónico, Anestesia Pediátrica…donde a veces hay más de un resi, o las técnicas las hace el adjunto por distintos motivos. Pero es raro. No te van a faltar oportunidades para hacer manos: en ese sentido vas a estar sobradamente preparado.


Suele preocupar bastante  la sensación de “soledad”, en el sentido de falta de supervisión. En nuestro hospital esto es muy raro: siempre habrá unos ojos encima de ti que evitarán que “la líes parda”. Es especialmente importante cuando eres resi pequeño. Poco a poco vas ganando autonomía, y ya no necesitas que estén tan encima de ti: vas siendo capaz de volar solo.

De R1 y R2 se trata sobre todo de tomar contacto, de ir haciendo manos y entendiendo qué es esto de anestesiar. Te toca ser pesado, muy pesado: pregúntalo todo, no te quedes con dudas. Nunca una pregunta es estúpida. Ten curiosidad. Esfuérzate. Comparte información, y busca consejos entre tus resis mayores y los adjuntos majos.


-De R3 y R4

Hay que pulirse. Cada vez te vas viendo más suelto. Es cuando toca hacer los quirófanos y técnicas más complejos, y los cuidados críticos.

En R3 se pasa por quirófano de ORL y Maxilofacial (manejo de VAD y pacientes pluripatológicos, sangrado en osteotomías de avance o retracción mandibular, microcirugía…), y se suele reforzar la anestesia regional con una rotación externa de bloqueos en centros monográficos o con algún especialista en la materia. También se hace Dolor Crónico, Anestesia Pediátrica (suele hacerse entre R2 y R3), y las rotaciones en críticos (según el plan formativo de la especialidad se trata de completar 6 meses de críticos en total). De nuevo me remito al post del año pasado, donde lo detallo todo en cuanto a estas dos áreas.


Por organización, yo tuve que hacer algunos reajustes en mi planning, y finalmente no he rotado en MICA (Medicina Intensiva Cardiológica-UCI postquirúrgica cardíaca), pero he completado 4 meses en nuestra Rea/UCI-A, más 1 mes en Coronaria y 2 meses en UCI de Politrauma: 7 meses en total. Es difícil dedicarse a críticos nada más terminar, así que no haber rotado en MICA no me incapacita, ni mucho menos, para el grueso de mi trabajo. Además, como siempre digo: nunca se deja de aprender.


Algunos compañeros han completado la formación en cuidados críticos con rotaciones externas: en POVISA, un centro de Vigo donde la UCI está manejada enteramente por anestesiólogos, o en centros del extranjero. Opciones igualmente muy interesantes y enriquecedoras.


…Y de repente, tras alejarte un poco del quirófano durante R3, sin apenas darte cuenta, llegas a R4. Y ser R4 mola. Mola mucho. Es fugaz, pero es un año muy bonito. Has ido ganando autonomía y conocimientos, y eres capaz de anestesiar solo. Y, sobre todo, saber qué supone. Sabes que anestesiar no es sólo dormir al paciente, sabes que cada paciente es un mundo. Sabes que no te vas a aburrir. Sabes que cada día supone un nuevo reto. Dominas las técnicas y eres capaz de defenderte solo.


De R4 se hacen quirófanos muy chulos, donde encuentras desde pacientes ASA I y II que no te dan ningún quebradero de cabeza, a pacientes “puerro” ASA III y IV que no te van a permitir quedarte quieto ni un minuto. Cirugía Torácica, Cardíaca, Urología, Neurocirugía, Vascular, Trasplantes, más Reanimación…

Y, llegando al final, los días de “adjuntillo”. Días donde eres el anestesista programado en quirófano y no tienes un adjunto que te supervise. El plan anestésico es tuyo de principio a fin.


-    - Rotaciones externas


Hay hospitales donde el planning de cada resi tiene algunos meses sin rotación establecida para que uno pueda complementar su formación con externas de su interés. Pero en el Doce no es así. Los únicos meses “vacíos” son algunos de verano, cuando no se permite rotar fuera (si mal no recuerdo, esto es así en toda la Comunidad de Madrid), y donde hay que cubrir la actividad asistencial. Así que tienes que prescindir de algunas rotaciones para poder hacer rotaciones externas. No es lo ideal, pero no es tan malo. Nadie tiene grandes déficits por este motivo.

Como ya os conté, puede ser algo difícil cuadrar la rotación externa: no se puede hacer en abril ni mayo (por ser periodo de cambio de promociones), ni tampoco en verano; al ser periodo vacacional hay que organizarse muy bien para poder cubrir las guardias, y que hubiese gente rotando fuera complicaría aún más el asunto. Cuando solicitas una rotación externa tienes que justificar por qué la pides, pero no conozco a nadie a quien se la hayan denegado. En el Doce tenemos todas las especialidades, pero es muy enriquecedor salir y ver cómo se trabaja en otros lugares.

Igualmente, puede ser muy interesante hacer otras rotaciones dentro del propio hospital. Ecocardio (creo que se está considerando la posibilidad de sustituirla por Cardio de R1 o Coronaria de R3), fibrobroncoscopia, Infecciosas…


¿Y si hay de todo, a qué me voy fuera?


Hay muchas opciones, y uno mismo va descubriendo qué quiere reforzar conforme avanza la residencia. Las rotaciones externas más habituales son bloqueos periféricos y

Rea/UCI. En general, hay que solicitarlas con bastante antelación, aunque depende del sitio. Es decir: a veces conviene pedirlas de R1, cuando uno no tiene ni idea de qué le va a gustar más. Por eso es fundamental pedir consejo a resis mayores y adjuntos, y que te orienten sobre qué puedes hacer fuera. En el Doce depende de ti elegirlas y contactar con los centros o las personas de referencia. No es nada difícil, aunque asuste ;)


¿Y dónde hacerlas?


En España, incluso en la misma ciudad, pero en distinto centro, o en el extranjero (donde, por temas de seguro profesional, generalmente vas de observer).

Yo he hecho las dos en España: bloqueos regionales en Figueras, Gerona, y VAD en el Clínico de Valencia. Han sido provechosas, pero viéndolo con perspectiva hubiese sido muy enriquecedor a todos los niveles hacer alguna en el extranjero.

Aunque, vuelvo a lo mismo: no hay que perder de vista que la formación no acaba con la residencia.


- Asistencia a cursos, jornadas, congresos…

Económicamente no tenemos muchas facilidades para asistir a cursos y congresos. Si en la facultad os imaginabais de congreso en congreso y de sarao en sarao, lamento desmontaros el mito. En Anestesia no tenemos tantos “eventos”. El día que tenemos curso y hay merienda es casi tan guay como cuando tenías seis años e ibas de cumpleaños.

No somos Neuro, Cardio ni Oncología, con sus súper fármacos nuevos, pero hay pasta: sobre todo en Dolor. No obstante, conseguir financiación es algo que depende mucho de cada uno, y a mí nunca se me ha dado bien pedir dinero. Algunos hospitales organizan cursos o tienen fundaciones a través de los cuales se consigue dinero para financiar formación de residentes y adjuntos. O en lugar de 10 resis por año tienen 2, por lo que todo esto es mucho más sencillo.

 En cuanto a la organización del Servicio para poder ir a cursos, no suele haber problemas. Solicitas los días y punto. No te van a impedir ir por faltar unos días.

- Investigación y publicaciones


Es un hospital con poca tradición en este sentido. No obstante, renovarse o morir: cada vez el Servicio está moviéndose más, gracias al interés de adjuntos jóvenes y residentes. Hay estudios en marcha y cada vez se publica más. No será por falta de pacientes/casos interesantes, o de volumen. Sed curiosos, preguntad si un caso podría ser publicado.



- Diploma Europeo de Anestesiología y Cuidados Críticos


Cada vez es más habitual prepararlo y examinarse siendo residente. En el 12 se suele hacer de R3, en un curso intensivo en una academia, que pagas de tu bolsillo, o estudiándolo por libre. Si volviese a empezar la residencia, empezaría a prepararlo con calma desde resi pequeño.

No es obligatorio para trabajar como adjunto en España, aunque es cierto que cada vez lo realiza más gente y por ello quizás en los próximos tiempos sea un plus en el currículum.

Yo aún no lo he hecho por varios motivos, aunque es mi intención examinarme a corto plazo. Compañeros que ya terminaron y no lo habían hecho no han tenido problema alguno para encontrar trabajo en nuestro país.


- Sesiones clínicas 


Los viernes tenemos las sesiones del Servicio. Es el día del madrugón. La sesión de resis a las 7.45 (o 7.30, si es interhospitalaria), y la de Servicio, o “de adjuntos” a las 8.30-8.45 hasta las 10 (a la que antes no solíamos ir, pero ahora sí; no es obligatorio, es sobre todo por interés propio).  

A la sesión de resis suelen acudir tutores, algún adjunto, y a veces el jefe, y aunque no es obligatoria de forma estricta la asistencia, se pasa lista. Repasamos desde farmacología hasta temas de Reanimación, y siempre son enriquecedoras. Cuanto más sabes, más lo son.

Las interhospitalarias son online, 1 o 2 veces al mes, y se hacen desde algún hospital de la Comunidad de Madrid para el resto. Son bastante interesantes, aunque el madrugón es mayor.

El primer viernes de mes hay sesión de Secciones (Trasplante, Dolor, Reanimación…)

Además, hay secciones del Servicio que tienen sus propias sesiones, y donde uno va mientras está rotando allí (o si tiene especial interés, o le da la vida). Pediátrica, por ejemplo, o Unidad del Dolor, y sesiones de Obstétrica para R1 y R2.


Desde que yo empecé hasta ahora las sesiones han ido ganando en calidad.

Solíamos hacer sesión de residentes los martes, pero actualmente no están realizando.

Se hacían sin supervisión de adjunto, y por mala organización nuestra este año no se están realizando. Los resis que se quedan ya están trabajando por retormarlas, y es que son muy útiles. Se revisan temas de interés general (desde farma y fisio, hasta ventilación o temas de críticos), 

He de decir que la organización puede variar, en cuanto a periodicidad o qué día de la semana se hace (a veces simplemente por cuestión física, de disponibilidad de aula), y que por horario de tu rotación, o por estar saliente, a veces no se puede acudir a todas.

En cuanto a cuánto tiempo “te quitan” las sesiones. Se programan de forma trimestral, y se realizan durante el curso académico (octubre a junio) así que sabes con bastante antelación cuándo te toca darla. No es agobiante, salvo las semanas que dedicas a prepararla.

- ¿Repetirías tu elección? 

Es una pregunta que os habrán dicho que hagáis, y también yo os lo recomiendo.
Y que respondo. Lo cierto es que no sé si repetiría mi elección. Conforme han ido pasando estos cuatro años he ido profundizando en la especialidad, y he sido consciente de los déficits que tiene el 12. También de sus puntos fuertes y de todo lo bueno que me ha aportado. Además, he ido conociendo (desde fuera) algunos detalles de otros hospitales, y ello me ha hecho replantearme si mi elección fue la mejor.

Lo cierto es que, con la información de que dispongo ahora mismo, si tuviese que elegir de nuevo, ni siquiera sé cuál sería mi ranking. Creo que no hay un hospital mejor que otro en Madrid: cada cual tiene lo suyo, y lo genial sería hacer una mezcla con lo mejor de cada uno. Pero no existe el hospital perfecto. Si volviera a escoger tendría en cuenta muchos factores y haría muchas preguntas que no hice en su día, y es posible que mi elección, o el orden de mi famosa “lista de hospitales en orden de preferencia”, fuese diferente. Pero no me arrepiento. Con sus más y sus menos, el 12 de octubre es un muy buen hospital donde convertirse en anestesiólogo.


PD. Como nuevo pro, y yendo por delante que no me pagan por hacer publicidad, os cuento emocionada que ¡nos han abierto Rodilla! Siempre he sido muy fan de sus sándwiches, qué le voy a hacer, y lo de no estar en el centro rodeada de alternativas a la cafetería (aka Sodexo) me tenía ciertamente preocupada. A mí, y a mi estómago eternamente hambriento.

Como nuevo contra, ha cambiado la gestión del parking y está habiendo problemas para aparcar en hora punta, con esperas de más de 10 minutos. Pero en metro y cercanías se llega divinamente: “la línea amarilla es  una maravilla”. Yo sólo cojo el coche para ir de forma episódica.



Esto es todo, amigos. 

No me queda más que invitaros a venir mañana a la jornada de puertas abiertas, y desearos muchísima suerte. Lo vais a hacer genial, lo hagáis donde lo hagáis vais a enamoraros de esta especialidad. A falta de tiempo para elaborar mi propia lista de razones (entre estudio, elaborar el CV, y estar nostálgica perdida) os recomiendo que leáis este artículo, por si aún no estáis convencidos de elegir Anestesia. 


Gracias por leerme :)

Fátima


martes, 24 de octubre de 2017

Veintiocho canciones y un par de cactus

Hay dos inventos aún no inventados que necesito con urgencia: los frigoríficos que no emitan ese zumbido odioso que me estropea las siestas, y los días de cuarenta y ocho horas.
Ya sé que es mucho pedir. De acuerdo: puedo seguir aguantando ese sonido insufrible. Y sí, duermo siesta (microsiesta). Pero, de verdad: necesito más horas.
Para dejar de posponer cafés, viajes, tareas pendientes. Para abrazar más. Para echar el freno. Para dejar de correr, que a veces no sé si voy al trabajo o a una maratón. Para leer más, y escribir. Para poder volar sin tener la sensación de que reboto contra las paredes de mi jaula.

Hace casi un mes cumplí veintiocho años. Mamá me regaló unos cactus monísimos. Ninguna de las dos se ha pronunciado al respecto, pero sabemos que es un regalo con mensaje: creo que ambas tenemos la esperanza de que los veintiocho aporten a mi existencia algo de madurez y de responsabilidad sobre lo ajeno, y entonces sea capaz de mantener con vida especies del reino vegetal. Las plantas de plástico de Ikea y el puerro que asoma del cajón del frigorífico no cuentan como plantas, aunque yo no pierda la fe, y por muy verdes que sean.
Tengo el firme propósito de que esos cactus sobrevivan a mis veintiocho, y que éstos traigan al menos la mitad de todo lo bueno que viví en mis veintisiete octubres.

A los veintisiete he bailado. He crecido. Un montón, de ambas cosas.
Dejé de asfixiarme el corazón, y lo dejé sentir como hacía tiempo que no lo hacíamos. Tanto tiempo que ni lo recordaba.
Y como sentí, lloré. Otra vez. Un poco. Bastante. Se fue la abuela María, y con ella se marcharon los mordiscos en la mejilla, las plantas del patio, y el secreto del gazpacho más delicioso del mundo. Y ya no queda ninguno de los viejos, pero ahora los nuevos llenan la casa con sus gritos, pañales y canciones de la Patrulla Canina.
Viajamos. Mucho. Así que algo dirán las terminales de aeropuerto, los litros de Guinness que rodaron garganta abajo, el metro viejo y barato de Praga, las balizas humanas en las laderas del Pirineo. Ja, ja, ja, ja, ja, Jaaaaaaaca.
Secuestré a mamá, y nos aislamos rodeándonos de Atlántico y sol. Las curvas en las alturas, los kilómetros de Sotavento, y Bethancuria desierta a las cinco de la tarde en plena temporada alta nos guardan el secreto de unos días de paz.
Celebramos el amor: en Cádiz, y vi un erizo a las tres de la mañana (y te lo conté, y nos reímos, y nos declaramos la guerra). Junto al Tajo, y volví a emocionarme en una boda: yo, la tipa dura, llorando a moco tendido. En un viñedo en una tarde ventosa, donde me hicisteis la curilla y conserje de noche más feliz del mundo.
Hice cursos que no me han servido de mucho, y guardias que sí.
Garabateé todos y cada uno de los días de mi agenda: los llené de mis mil cosas que hacer, y de momentos felices.
Pude ir menos a casa: lo valoré mucho más, y siempre os echo de menos.
Hice una amiga riquiña, compartí trasplantes y terraceo en La Latina con un amico di Bérgamo, y decidí que jugar con el globo terráqueo siempre es buena idea. Alemania nos espera :)
Y me enamoré, aunque no quería. Como al dormir: despacio, primero; de repente, después. Perdí el miedo a las alturas bajo una luna de lunes en Tribunal, y echamos a volar sobre los tejados de Malasaña. El aterrizaje fue forzoso, súbito, cruel. Quizás algún día te lo agradezca; quizás algún día me eches de menos.

No me siento vieja, aunque últimamente no me quede más remedio que hacer oídos sordos a mi mantra del “dormir es no vivir” y ahora sí me acueste después de una mala guardia. Aunque el espejo malvado del ascensor del hospital me devuelva más ojeras y alguna arruga.  Cumplir un año más es cumplir un año menos, y me acerco a los treinta con unas ganas de vivir que se desbordan. Sumo septiembres, pero sigo siendo la misma.
La de la sonrisa puesta, la loca de los conciertos. La que canta en la ducha, en la cocina y en el coche. La de los trucos fáciles para los días duros. La que arregla el mundo a golpe de horno y canciones. La groupie. La que descubrió tarde a Vetusta, la cooltureta sin gafas de pasta ni flequillo. La que adora a una bola de pelo blanca de cuarenta kilos de peso. La que sonríe en las librerías y se deja el sueldo en potingues, discos y camisas. La que por fin ha aprendido a deshacerse de cosas inservibles: ropa, papelajos, personas. Que hay que dejar espacio a lo importante. La que se sienta a desayunar con la calma pero se pinta las uñas en el metro. La que es feliz con un jersey raído y un pantalón descolorido, cuando es octubre pero aún hay tiempo para siestas en la terraza, mientras el aroma a verano siga flotando en el aire. La que acumula libros y cuadernos, aunque no tenga tiempo de leerlos ni de escribirlos. La de los domingos de arroz negro y vino blanco, sobre un mantel feo, repelente al agua, que hace perfectos a esos días en casa injustamente breves.

A los veintiocho sólo les pido seguir encontrándome la sonrisa. Un poco de tiempo, aviones, y más canciones.

Eso, y que no se me mueran los cactus.


Yo prometo cuidarlos. 




...Algo tendrían que contar las estaciones
algo dirán las terminales de aeropuerto, 
los bares donde nacieron 
cinco de nuestras canciones...

martes, 18 de julio de 2017

De cómo me convertí en mainstream

En el plazo de una semana perdí a mi abuela, se nos gastó el amor, y la pantalla de mi móvil decidió morir también. Ah, también perdí la tarjeta del hospital e inundé el garaje ridícula e involuntariamente. 
Cuando mis maltrechos ojos se cansaron de tanta secreción se pusieron en huelga, y entonces, por fin, bajó el nivel del mar. Veía con más claridad, pero no la pantalla: lo suyo parecía tan irreversible como casi todo lo demás. Así que me compré un iPhone. Yo, que presumía de no ser tan mainstream, y que era feliz con mi sistema operativo y mi ladrillo de 16 GB, caí en las redes de las ofertas de MediaMarkt en un momento de extrema fragilidad. 

Necesitaba una funda, entonces. Claramente. Había que proteger de los golpes a ese pastizal.

Le había echado el ojo a un par. “Calma, nena”, me repetiría una de ellas. Sin duda, un mensaje muy necesario en mi vida non stop. La otra era como muy veraniega:“Lánzate en bomba”, rezaba. Yo, que odio casi todo lo que implica el verano: desentonar entre la gente tostada con mi blancura futura, esta pegajosidad en la piel, que el asfalto escupa fuego. Yo, que no tengo más remedio que considerar los momentos más felices del día ir a trabajar (porque el quirófano está a 17 grados y tengo que ponerme hasta el polar) y fregar los platos (lo más parecido a una piscina en el centro de este infierno llamado Madrid), me decanté por ella. 

Aunque decidí que me calmaría, sí. Era lo que más necesitaba últimamente. Pero supe que, sin duda, es mucho más importante seguir lanzándome en bomba. Aunque no siempre sea tan divertido. Porque tú ensayas la pose. Te preparas con ganas y alegría pueril para el gran salto. Pero, tantas veces, se te descuajaringa la postura y acabas pegándote el planchazo del siglo al lanzarte al agua. Sí, incluso cuando tu intención es hacer una bomba. Y los planchazos duelen. Pero hay que seguir lanzándose. Que quien no arriesga, no gana, y que ya lo dice mi artista de cabecera: “Juégatela un poco, valiente”. 


Climb these hills
I'm reaching for the heights

And chasing all the lights that shine

And when they let you down
You'll get up off the ground
'Cause morning rolls around
And it's another day of sun

  

miércoles, 15 de marzo de 2017

Anestesia en el 12 de octubre: versión R3

Cuando eres estudiante y te sientes una maceta en prácticas siempre dices aquello de “cuando yo sea residente…”. Cuando eres residente pequeño, piensas qué no harás de resi mayor, y cuando por fin eres esto último, te haces una lista mental de qué no harás cuando seas adjunto.

Pues es increíble cómo cambian las cosas, y a qué velocidad, y cómo el día a día en el hospital te va engullendo. Y no tienes tiempo de nada, y te agobias, y te olvidas a ratos de todo aquello que prometiste no hacer.

Pero llega el año nuevo, se repite una vez más el examen MIR, y entonces chicos y chicas llenos de ilusión y dudas, exactamente lo que yo misma era hace tres años, comenzáis a pulular por los hospitales. Y entonces, menos mal, vuelvo a acordarme de lo que era y no debería dejar de ser, y me olvido de los agobios, de todo lo que tengo pendiente, y aquí estoy, un año más dispuesta a reescribir esta parrafada sin otro objetivo que el de aportaros un poquito de luz.

El 28 de marzo tenemos una jornada de Puertas Abiertas en el Hospital 12 de octubre. Estáis invitados a venir y conocer el Servicio de primera mano y hacer todas las preguntas que se os ocurran. Tenéis el link para ver el díptico al final del post. ¡Aunque con esta parrafada espero dejaros con pocas dudas! 

Por qué elegir Anestesia es una pregunta que necesitaría responder con otro post. Largo, muy largo, y no porque necesite justificarlo, sino porque mi especialidad me parece que lo vale. Por amplia, por completa, por bonita, por desconocida e injustamente menospreciada en nuestro medio.

Pero se trata de focalizar, así que allá vamos. Os contaré cómo es la residencia en mi hospital, modificando lo que ya escribí en años anteriores.

Cómo se organiza la residencia. 
 Son 4 veloces años de formación. Quizás deberían ser 5, sobre todo teniendo en cuenta que aprendemos a manejar pacientes críticos en unos meses dentro de los cuatro años cuando en medicina intensiva son cinco años en exclusiva para ello . Tiende a ser bastante uniforme en todos los hospitales, con algunas salvedades. Por ejemplo, en el 12 no se rota en Interna; en La Paz y en La Princesa sí (esto es algo que puede haber cambiado).
En el 12, en las rotaciones puramente anestésicas (salvo excepciones: Rea, Dolor crónico, Anestesia Pediátrica) eres el único resi, así que las técnicas las haces tú, sin pelearte con nadie, siempre bajo supervisión de un adjunto. No te sientes solo ni desamparado, en general.
 De R1 rotas 5 meses fuera del Servicio, en orden, o alternando meses de quirófano y fuera de él. 
Son:
-Un mes en Nefrología, en PICs (Partes de Interconsulta) o en la Unidad de Agudos: son trasplantados renales con procesos agudos, o los recién trasplantados al salir de Reanimación, y antes de ir a Planta; una especie de unidad de cuidados intermedios. También es la unidad donde se realiza Hemodiálisis.
- Otro en Cardio, que puede ser en PICs o en Planta.
- Otro en Radiografía de tórax (el subsuelo, que le llamaba yo), aprendiendo cómo interpretar placas de tórax. Una rotación que en su día me pareció algo aburrida, y sin embargo resulta bastante útil.
 - Y 2 meses en Urgencias de Medicina Interna, en el área de Observación-encamados. Un ritmo frenético de trabajo, donde se ven procesos agudos y muchas veces graves, que desde mi punto de vista pueden ser útiles para nosotros: fibrilación auricular, broncoespasmos, shock séptico, síndrome coronario agudo…Cosas que te vas a encontrar en la Rea, o que pueden suceder en un quirófano (aunque el manejo pueda variar, pero es útil para ir sintiéndote médico, ¡por fin!).

Tras esos meses vagando por servicios ajenos, pasas la mayor parte de la residencia en el servicio. De R1 te familiarizas con el quirófano. Rompes vías, ¡muchas vías!, aprendiendo a cogerlas. Te mojas al cambiar los sueros, y se te queda cara de póker la primera vez que te dicen que purgues uno. Por las manchas de cefazolina te reconocerán, y te invadirá la frustración con cada intradural que no seas capaz de pinchar en esas espaldas calcificadas y amorfas. Pero, tranquilo, a todo se aprende ;)
 En el 12 sueles hacer 1 mes en quirófano de Trauma, 1 mes en quirófano de Cirugía General, 1 mes en un quirófano donde se hacen ambas cirugías a días alternos, 1 mes en Obstetricia, 1 mes en Ginecología, y 1 mes en Consulta de Preanestesia en la Residencia General (es decir, no ves en consulta niños, embarazadas ni candidatas a cirugía ginecológica).

De R2 sigues adentrándote en el mundillo anestésico, con mayor profundidad. Se suele pasar 1 mes en quirófano de cirugía Plástica, 1 mes en Trauma-Ortopedia, 1 mes en UDA, 1 mes en Reanimación (o 2), 1 mes en CMA, 1 mes en Trauma (fracturas, politraumas), 1 mes en Cirugía General y 2 meses en Anestesia Pediátrica (todas las cirugías: cardíaca, neurocirugía, plástica, torácica…, anestesia fuera de quirófano- radioterapia, pruebas de imagen, cateterismos- y Reanimación).

De R3 se hace bastante rotación externa, dentro o fuera del hospital, con muchos críticos que en nuestro hospital manejan los intensivistas.
Pertenece a Medicina Intensiva el manejo del postoperatorio del trasplante hepático, el postoperatorio de cirugía cardíaca y el trasplante cardíaco, y el paciente politraumatizado (y su atención inicial hospitalaria). Y en Anestesia llevamos el resto de postoperatorios, y el trasplante pulmonar. El renal, generalmente, no precisa más que un despertar en URPA, y después van a la Unidad de Agudos de Nefrología (cuidados intermedios). Detallaré mejor cómo es la Reanimación en el apartado de guardias.
Yo he rotado 1 mes en la Unidad Coronaria, 2 meses en la Politrauma, y aún me falta (por mi planning, me toca de R4) 2 meses en MICA (UCI cardiológica).
En la coro se ven fundamentalmente los infartos, valvulopatías…
En la Politrauma se maneja el paciente politraumatizado, con su atención inicial protocolizada con el ABCDE (fundamental sistematizar este manejo), y se hacen guardias allí mientras rotas, y es durante la guardia cuando tú recibes a este paciente y aprendes a realizar la atención inicial (y el manejo posterior). Desde el punto de vista de técnicas manuales es guay, porque se hacen técnicas que no se hacen en nuestra Rea (más vías subclavias, traqueostomías percutáneas, colocación de tubos de tórax…).
También se hace quirófano, fundamentalmente Maxilofacial y ORL (manejo de VAD y pacientes pluripatológicos, sangrado en osteotomías de avance o retracción mandibular…), y anestesia regional (solemos salir fuera), así que vuelves a tener contacto con la Trauma con una perspectiva mucho más madura.
Y es de R3 cuando conoces al tercero en discordia: el Dolor Crónico.
Nuestra Unidad de Dolor es joven, pero con un equipo muy preparado y motivado.
Fundamentalmente manejamos dolor agudo postoperatorio en las plantas de hospitalización, así como pacientes ingresados con dolor crónico descompensado. En el área de dolor crónico, atendemos a gran cantidad de pacientes con dolor crónico de distintos orígenes, de difícil control. En la consulta hacemos recepción de nuevos pacientes y seguimiento de otros, derivados desde Trauma, Reuma…y ajustamos su tratamiento o proponemos técnicas para control del dolor. Somos muy intervencionistas. Sobre todo, hacemos bloqueos miofasciales guiados por ecografía, y radiofrecuencia pulsada en la sala de técnicas, y técnicas más complicadas en nuestro quirófano de dolor, casi todas guiadas por escopia: epidurales, epidurolisis, radiofrecuencia intracanal…
 Hay rotaciones que, según tu planning, te tocan de R3 o R4. Sobre todo la segunda rotación en Anestesia Pediátrica, MICA, Politrauma.

Y de R4 (el año que me falta) se rota en Cirugía Vascular, Torácica, Cardíaca, Urología, Trasplante, otro mes más en Rea…

- Rotaciones externas
Me refiero en este apartado a rotaciones puramente externas, es decir, fuera del hospital. Porque dentro también las hacemos: en las UCIs, en Cardio, incluso hay quien rota en Infecciosas.

Lo ideal sería que en la programación de cada residente hubiera de 2 a 4 meses “vacíos” que uno pudiera emplear en hacer rotaciones internas o externas para potenciar su formación en áreas de su interés, o en las que su hospital sea deficitario.
Peeeero, ¡ay, amigos!, la cruda realidad en el Doce es que no es así. De cuando yo pregunté, no recuerdo cómo funciona en otros hospitales. Pero en nuestro centro tienes que prescindir de algunas rotaciones para poder hacer rotaciones externas. No es lo ideal, pero no es tan malo.
Quizás lo peor es cuadrar el planning para hacer la rotación: por orden del Ministerio no se puede hacer en abril ni mayo (por ser periodo de cambio de promociones), ni tampoco en verano; al ser periodo vacacional hay que organizarse muy bien para poder cubrir las guardias, y que hubiese gente rotando fuera complicaría aún más el asunto.

Pero no es tan grave perder uno o dos meses de tu programa si puedes organizarte bien. Solemos intentar colocarlas en un mes de las rotaciones que tienen 2 meses. Por ejemplo, en MICA o Politrauma.
Yo rotaré en Vía Aérea Difícil en el Clínico de Valencia perdiendo un mes de MICA, y para ir a Figueras a aprender bloqueos periféricos con el Dr. Carlos Salazar perdí un quirófano de Cirugía General.

Hay que justificar las rotaciones (por ejemplo, hasta ahora no había rotación de VAD establecida en el hospital), pero en general no te ponen impedimentos para hacerlas.
Sobre qué rotaciones hacer, los resis mayores y tutores/adjuntos te van orientando, y te dan información sobre cómo conseguirlas, pero esto es muy Juan Palomo: tienes que buscarlas tú y contactar con los centros o las personas de referencia. No es nada difícil, aunque asuste ;)

Tras haber rotado fuera, puedo afirmar que es fundamental salir y ver cómo se trabaja en otros lugares.

Hay muchas opciones, y uno mismo va descubriendo qué quiere reforzar conforme avanza la residencia. Las rotaciones externas más habituales son Vía Aérea Difícil y bloqueos periféricos. Otras frecuentes son Cirugía Cardíaca y Rea/UCI. En general, es conveniente solicitarlas con bastante antelación, aunque depende del sitio.

¿Y dónde hacerlas? En España, incluso en la misma ciudad, pero en distinto centro, o en el extranjero (donde, por temas de seguro profesional, generalmente vas de observer). Particularmente, he preferido hacerlas en España porque creo que las voy a aprovechar más. Sólo tenemos 4 años de residencia y  personalmente no quería irme al extranjero por el follón que supone y porque ya me cansé de mirar siendo estudiante.
De todas formas, la formación no acaba en la residencia. ¿Que me acaba chiflando cardíaca? Pues de adjunta voy y me especializo, aquí o en el Mount  Sinaí. Siempre puedes hacer un fellow.

- Asistencia a cursos, jornadas, congresos…
Económicamente no nos dan muchas facilidades para asistir a cursos y congresos. Hay muchísimas opciones de formación, si tu bolsillo te lo permite. Sobre todo, conforme avanza la residencia, uno va haciendo algún contacto, y adjuntos que tienen más contacto con casas comerciales a veces sí consiguen ciertas cantidades de dinero para financiación de formación. Pero no es habitual. En nuestro ámbito, la pasta está en el Dolor, y a través de ellos sí puedes hacer algún contacto para cursos relacionados con el Dolor o la Locorregional.
Pero si en la facultad os imaginábais de congreso en congreso y de sarao en sarao, lamento desmontaros el mito. En Anestesia lucharéis por mantener decente vuestra cuenta corriente mientras os dejáis la nómina en cursos.
Pero respecto a la organización del servicio para que los resis puedan acudir a cursos, no suele haber problema. Se solicitan los días, y sin más.

- Diploma Europeo de Anestesiología y Cuidados Críticos
En el 12 no disponemos de un grupo de preparación del examen. Cada vez es más habitual prepararlo. En mi hospital, la gente suele hacerlo de R3, preparándose en un curso intensivo, previo pago, mediante una academia especializada, tipo MIR, o estudiándolo por libre. En otros centros, empiezan a estudiarlo antes. Sea como sea, es una decisión personal. No es obligatorio para trabajar como adjunto en España, aunque es cierto que cada vez lo realiza más gente y por ello quizás en los próximos tiempos sea un plus en el currículum.

- Sesiones clínicas 
Los viernes hay sesión “general” de resis, a las 7.45. Suelen acudir tutores, algún adjunto, y el jefe, y aunque no es obligatoria de forma estricta la asistencia, se pasa lista. Después, a las 8.30, suele haber sesión de Servicio (“de adjuntos”) y el primer viernes de mes hay sesión de Secciones (Trasplante, Dolor…). A estas a veces vamos, sobre todo si el tema es de nuestro interés o el nivel es acorde a nuestros conocimientos.
Además, hay secciones del Servicio que tienen sus propias sesiones, y donde uno va mientras está rotando allí (o si tiene especial interés, o le da la vida). Pediátrica, por ejemplo, o Unidad del Dolor.
Además de esto, los martes solemos hacer sesión de resis sin adjuntos a las 7.45, para revisar temas de interés general (desde farma y fisio, hasta ventilación o temas de críticos), y también se hacen sesiones de anestesia obstétrica, dirigidas sobre todo a R1 y R2.
 He de decir que la organización puede variar, en cuanto a periodicidad o qué día de la semana se hace (a veces simplemente por cuestión física, de disponibilidad de aula), y que por horario de tu rotación, o por estar saliente, a veces no se puede acudir a todas.
 Además, una o dos veces al mes se hacen sesiones interhospitalarias con el resto de hospitales de Madrid mediante videoconferencia y chat, que son bastante enriquecedoras. Eso sí, para esas el madrugón es mayor: viernes a las 7.30h.
En cuanto a cuánto tiempo “te quitan” las sesiones. Suelen programarse al inicio del curso académico, después del verano, con lo que uno sabe con bastante anticipación cuándo tendrá que dar su sesión. Como somos 40, son bastante espaciadas, y como lo sabes con tiempo no resulta agobiante.

- Guardias
De R1 comienzas haciendo guardias de Urgencias, en lo que en el Doce llamamos “Agudos”, que viene a ser Observación/Encamados, junto a los coRs de especialidades médicas. Se hacen en teoría durante todo R1, unas 3-4 al mes, aunque a partir de enero empezamos con las guardias de especialidad y, si quieres, puedes ir haciendo menos de Urgencias (hay a quien no le gustan nada y en enero ya no pasa por allí). En mi caso, de R1 hice la primera de Anestesia, así que hice como 3 de Agudos, y así fui hasta que tuve 2-3 de Anestesia, y entonces ya hacía una o ninguna en la Urgencia. Esto va un poco “al gusto del consumidor”: seguirás o no pasando por allí según lo que las aproveches, desde el punto de vista médico, social, o económico.
Contaros cómo son las guardias de Agudos me llevaría un post entero, y la cosa ha cambiado mucho en dos años, pero pensad que aunque os asusten con este tema, es una pequeñísima parte de vuestra residencia. Que no os condicione.

Y por fin, a finales de diciembre/enero haréis vuestras primeras guardias en Anestesia.
Hay 5 puestos de guardia al día: 2 resis en Quirófano (1 resi pequeño y 1 mayor), 1 en anestesia obstétrica-ginecológica, 1 en Reanimación, 1 en anestesia pediátrica.
Suelen hacerse 4-5 guardias al mes (a veces 6-7, en vacaciones, pero no se lleva tan mal como pueda parecer). E importantísimo: se libran todas
Se empieza en quirófano, y según vas rotando se van añadiendo las guardias en la Maternidad (se hacen sobre todo de R1-R2), Reanimación, y a partir de R3 en Pediátrica.
En quirófano se hace todo tipo de cirugía urgente (cirugía general, vascular, maxilofacial, neurocirugía, torácica…), con la oportunidad de hacer muchas técnicas y manejo anestésico de pacientes complejos
De R1-2 haces sobre todo mater y quirófano, luego Rea, y una vez que has rotado en Pediátrica, a partir de R3, allí también; conforme vas adquiriendo competencias, vas haciendo guardias de todo, durante toda la residencia y no sólo durante la rotación, que a mí me parece algo muy importante porque garantiza una continuidad en nuestra formación. Suelen hacerse 4-5 guardias al mes (a veces 6-7, en vacaciones, pero no se lleva tan mal como pueda parecer). E importantísimo: se libran todas. A continuación hago prácticamente un copiar-pegar del post del año pasado, para contaros cómo son las guardias.

En las de General (Quirófano) generalmente no se para, se hace una cirugía tras otra: Cirugía General (obstruidos y perforados, apendicitis, colecistitis aguda, abiertas o laparoscópicas), Vascular (amputaciones por isquemia aguda de miembros, aneurisma roto), Trauma (fractura de cadera, reducción bajo anestesia general de luxaciones), Maxilofacial y ORL (abscesos maxilares, cervicales, epistaxis o hemorragias en postoperatorio inmediato), Neurocirugía, Uro… ¡De todo! Como os decía, hay siempre otro resi de guardia contigo, y varios adjuntos que se suelen turnar. Nunca estás solo.

En las guardias de Mater coges mucha soltura. Hay un resi con dos adjuntos. Sobre todo se hace analgesia obstétrica, una epidural tras otra (al final las pones casi con los ojos cerrados xD), pero también cesáreas urgentes y emergentes, y otras urgencias relacionadas con patología obstétrica y ginecológica. Preeclampsia, eclampsia y síndrome HELLP, hemorragias obstétricas… ¡No te aburres! Aunque también hay guardias tranquilas en las que te da tiempo a estudiar, leer, monear, o que las enfermeras y las matronas te inviten a merendar jajaja. Además, a mí me parece bastante gratificante: es increíble cómo les cambia la cara a las pobres parturientas cuando les quitas el dolor :D

La Rea es una UCI postquirúrgica. Tenemos dos: una URPA, con 14 camas, abierta hasta las 00h, que es una unidad de rápido recambio y donde se suelen ver y se aprende a manejar las complicaciones más frecuentes del postoperatorio (dolor, náuseas y vómitos postoperatorios, hemorragias…). Y la otra unidad es la Reanimación propiamente dicha, que tiene 17 camas, con pacientes postoperados de cirugía programada, que se quedan 24-48h por protocolo según el tipo de cirugía, y pacientes críticos crónicos, bien procedentes de cirugía urgente con un postoperatorio tórpido (pacientes que desarrollan fallo multiorgánico, shock séptico…), o bien los trasplantados de pulmón. Está un resi con un adjunto, y son guardias complejas y a veces extenuantes, pero muy bonitas. Además, también se hacen muchas técnicas (canalización de vías centrales y para terapias de depuración extrarrenal, bloqueos nerviosos para control del dolor, ecografía pulmonar y ecocardio…).

Y en Niños estamos a todo: manejamos la Reanimación (postoperatorios de cirugía programada, politrauma, sépticos) y cirugía urgente.

Para el trasplante estás localizado durante dos meses en total: el mes de trasplante hepático (durante una rotación de Cirugía General), y el de pulmonar (durante la rotación en Cirugía Torácica). El cardíaco es muy infrecuente, pero ídem: durante la rotación.

- Horario
Los quirófanos suelen comenzar a las 8.30, aunque se suele llegar sobre las 8 al hospital para ver al paciente y preparar el quirófano. Y se suele acabar antes de las 15h.
No obstante, a veces las cirugías se alargan, pero a las 14.45 los anestesistas de guardia o de tarde te sustituyen y te vas a casa. Otras veces, son más rápidas de lo previsto, o el paciente tiene algún proceso intercurrente que obliga a suspender la cirugía, y entonces algún día se sale antes de lo normal.
Para mí, este horario es sinónimo de calidad de vida. Te permite tener toda la tarde disponible: para estudiar (que hay que estudiar, y mucho), para hacer vida social, deporte, dedicarlo a hobbies...

- Pequeños detalles
No existe el hospital perfecto. Y si lo hay, por favor hacédmelo saber, que repetiré el MIR e iré para allá. Dondequiera que escojáis vuestra plaza, encontraréis un Servicio de Anestesiología con sus más y sus menos.
Como detalle, es interesante saber que es la promoción de R3 quienes ponen las guardias durante ese año, y que de R4, al final, hay días en que te ponen “de adjuntillo” en un quirófano.
Por último, reelaboro mi lista de pros y contras.

A favor:
- Lo tienes todo. 
- Es un hospital de referencia (pacientes complejos, Hipertensión Pulmonar, Politrauma. 
- La rotación en Reanimación está fraccionada: tienes contacto diario con los pacientes críticos de pequeño y de mayor, en la rotación en sí, y durante toda la residencia gracias a la continuidad de las guardias. 
- Guardias de todo durante toda la residencia. 
- Hospital con gran volumen de pacientes. 
- Buen ambiente: joven, renovado (están viniendo adjuntos jóvenes procedentes de otros hospitales), y muy bueno, en general.
- Tenemos una Unidad del Dolor muy joven y potente. Podéis cotillear en www.dolopedia.com. También la unidad de Trasplantes y la de Hipertensión Pulmonar, referencia nacional.
- Sesiones programadas con antelación, sin agobios. 
- Horario decente, libranza de las guardias.
- La comida está rica. Quienes han trabajado en otros sitios, dicen que es de las mejores. Obviamente te cansas de todo, y más cuando haces 4 guardias en 10 días, pero no está nada mal. Hay buffet de ensaladas y otros dos primeros para elegir, y 3 segundos.
- El Doce está muy bien comunicado. La línea amarilla es una maravilla, y al centro no hay más de 15 minutos en metro. Hay también muchos buses y estación de cercanías que te deja en cinco minutos de reloj en Atocha. Y si vienes en coche, en la M30 vas en sentido contrario al resto del mundo, por lo que tardas poquísimo. Hay varios parking descubiertos gratuitos para personal, que se llenan pronto. Pero solemos venir temprano…Y, si no, el parking cubierto cuesta 1 euro 24 horas (36h si estás de guardia). 
- Población envejecida, con patologías muy evolucionadas, y en cierto modo “especial”. Encontraréis pacientes con un nivel socioeconómico que hace que, desgraciadamente, su última preocupación sea la salud, por lo que se ven patologías muy evolucionadas. Desarrollas un ojo clínico y unas habilidades comunicativas que otros lugares no te permitirían.

En contra:
- El verano y los periodos vacacionales. Hay que dar cobertura asistencial, y no se respetan 100% las rotaciones (que en verano sólo suelen estar programadas en julio). Así, podéis encontraros un día en consulta, otro en UDA, otro en quirófano, otro, cuando tienes guardia en pediátrica o reanimación, 24 horas allí…
- Es un hospital “de batalla”, y el de referencia del sur de Madrid. Tenemos un gran volumen de pacientes (700000 personas forman parte del área 11, si no me falla la memoria), y por tanto se trabaja muchísimo. Vas a ver de todo y sabrás defenderte en muchísimas situaciones. Siempre teniendo en cuenta la poderosa influencia del azar, que hará que tu coerre haya tenido 10 heridos por arma de fuego y tú uno o cero.
- Quizás se hace poca anestesia locorregional, pero es cierto que hay muchos adjuntos jóvenes con ganas de fomentarla, y cada vez se implementa más.


¡¡¡Muchísima suerte con la elección!!! Os esperamos el 28 de marzo, en comentarios y en cuandoestesenvenablog@gmail.com

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